El primer día del año no es un día más. A los festejos tradicionales, nosotros los militantes populares que reivindicamos las tradiciones de lucha de Nuestra América no podemos dejar pasar por alto dos grandes hechos que sucedieron en el amanecer de un nuevo año. Uno, el primero y tal vez, por su éxito y su resistencia, el hito más importante en cuanto a las revoluciones independentistas latinoamericanas, es la Revolución Cubana que cumple sus primeros 53 años. El otro hecho, más reciente, aunque ya han pasado 18 años, es el levantamiento zapatista encabezado por el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional que aún hoy sigue luchando contra el neoliberalismo y por la humanidad.
Ambos levantamientos nos marcan el camino, el camino de lucha por la emancipación de nuestros pueblos.
A 53 años de la Revolución Cubana. Pasan los años, el fuego no se apaga.
A 53 años de la Revolución Cubana. Pasan los años, el fuego no se apaga.
"La Revolución es algo que se lleva en el alma, no en la boca para vivir de ella”
Ernesto Guevara.
El primer día del año se celebra un nuevo aniversario de aquel levantamiento en la isla cubana encabezado por Fidel Castro y que ya lleva 53 años de vigencia. Pese a los bloqueos, las denuncias y las mentiras imperialistas, en Cuba hay un pueblo que no se resigna, que resiste y que cree que un nuevo mundo es posible, acompañando y siendo guía de los vientos de cambio que, después de tantos años de neoliberalismo y miseria, atraviesan nuestro continente. El ascenso al poder de Fulgencio Batista en 1952, golpe de Estado mediante, es la clave de esta historia. A partir de allì, por oposiciòn a este gobierno, diversos sectores de la sociedad cubana empiezan a resistir y a intentar voltear a un gobierno corrupto y represor. Entre esa parte de la sociedad que se oponía se destacó un grupo dispuesto a todo. Era el sector liderado por el joven abogado Fidel Castro, radicalizados en su intento de despojar a Batista del poder. El 26 de Julio del 53, este grupo intenta tomar por las armas el cuartel del Moncada, fracasando en su intento y siendo asesinados o encarcelados gran parte de los insurrectos. Sin embargo, esta situación sacudiría al pueblo cubano y sería el germen de la posterior Revolución.Entre los encarcelados, se encontraba Fidel Castro, quien luego de 22 de meses de prisión es amnistiado y recupera su libertad para poder fundar el Movimiento 26 de Julio. Luego de retirarse a México, Fidel establece contacto con varias agrupaciones y jóvenes revolucionarios, entre ellos, Ernesto “Che” Guevara y Camilo Cienfuegos quienes serían claves en la posterior guerrilla.En 1956, el yate Granmma logra desembarcar en las playas orientales de Cuba para dar inicio a un proceso de dos años de guerrilla. Proceso que contemplara contradicciones, avances y retrocesos en el que el temple de este grupo de revolucionarios se ira forjando y acrecentando con el correr del tiempo así como también iran conquistando el corazón y el cuerpo de cada vez más hombres y mujeres cubanas y del mundo atraìdos por su lucha por una sociedad más igualitaria y más justa. La cristalización de esta lucha anti-imperialista y democrática emancipadora será la primer madrugada de aquel enero del 59.Mientras que las tropas del Segundo Frente Nacional de Escambray acompañadas de las columnas rebeldes del Movimiento 26 de Julio -liderada por el Che Guevara y Camilo Cienfuegos- tomaban el Regimiento de Campo Columbia y la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, en Santiago de Cuba hacían su entrada triunfal las tropas de Fidel Castro.
Han pasado 53 años de una revolución que en un principio no fue socialista, fue un movimiento antiimperialista y que clamaba por la recuperación de la democracia cubana. Los sucesos posteriores a la revolución y las disputas internas dentro de los grupos que se habían unido para derrocar a Batista tomaron un rumbo, y ese rumbo fue el camino hacía el socialismo a partir de la determinación y las decisiones políticas tomadas por la conducción de este movimiento revolucionario.
Los años han pasado, el mundo ha tambaleado. Pero después de tanto tiempo, pese a que la Guerra Fría y la caída de la URSS parecían marcar el fin del socialismo real, nuestra Cuba siempre digna y rebelde resistió los embates estadounidense, los bloqueos, las amenazas y las mentiras. Entonces, aquél camino tomado por Fidel, Camilo y el Che entre otros grandes patriotas latinoamericanos, no parece desacertado y más contemplando la situación actual. Hoy Cuba es el faro que ilumina, desde la sabiduría que dan tantos años de resistencia, el avance de los pueblos de Nuestra América que buscan su segunda y definitiva Independencia.
A 18 años del levantamiento zapatista
Y aquí lo que hay que entender es que el pedacito que brilla de la luna
brilla porque hay un lado oscuro.
Es el lado oscuro de la luna
el que hace posible el lado brillante
de la luna.
“Un pedacito de luna”
Subcomandante Insurgente Marcos.
“Un pedacito de luna”
Subcomandante Insurgente Marcos.
Más allá del fin de la historia
El ocaso de la caída de la Unión Soviética y los fracasos de la izquierda en el continente americano (genocidio mediante) se hacían escuchar como el fin de la historia. La modernidad llegaba a su fin, la lucha de clases pasaba a ser cosa del pasado, y el capitalismo era el último sistema productivo que el hombre iba a crear. No era el mejor, pero tampoco el peor y con eso había que contentarse.En la selva de Lacandona, en las universidades, en los barrios y en las calles –no sólo de México, sino de toda Latinoamérica- había unas cuantas voces que decían lo contrario. Será que no escucharon las buenas nuevas de la posmodernidad, que no las entendieron o no las quisieron escuchar; pero ellos seguían ahí, quebrándose la cabeza pensando, sudando sus cuerpos trabajando, calentándose sus manos estrechándolas con otros, perdiendo la voz de tanto gritar… en fin, luchando por transformar un mundo que no podía ser transformado. De esas luchas, nació un Comandante, dos comandantes, mil comandantes… de pronto el único Comandante era el Pueblo y los que mandaban eran sólo Sub Comandantes.
El ocaso de la caída de la Unión Soviética y los fracasos de la izquierda en el continente americano (genocidio mediante) se hacían escuchar como el fin de la historia. La modernidad llegaba a su fin, la lucha de clases pasaba a ser cosa del pasado, y el capitalismo era el último sistema productivo que el hombre iba a crear. No era el mejor, pero tampoco el peor y con eso había que contentarse.En la selva de Lacandona, en las universidades, en los barrios y en las calles –no sólo de México, sino de toda Latinoamérica- había unas cuantas voces que decían lo contrario. Será que no escucharon las buenas nuevas de la posmodernidad, que no las entendieron o no las quisieron escuchar; pero ellos seguían ahí, quebrándose la cabeza pensando, sudando sus cuerpos trabajando, calentándose sus manos estrechándolas con otros, perdiendo la voz de tanto gritar… en fin, luchando por transformar un mundo que no podía ser transformado. De esas luchas, nació un Comandante, dos comandantes, mil comandantes… de pronto el único Comandante era el Pueblo y los que mandaban eran sólo Sub Comandantes.
En un calendario y en una geografía específicos
El sur de México tiene su historia y es una historia de lucha. De allí nació Emiliano Zapata y su grito revolucionario. Chiapas, es ese estado fronterizo con Guatemala era la imagen del paradigma de un norte rico y sur empobrecido desde hace más de un siglo. Zapata fue un campesino que se conmovió por las injusticias de su pueblo al ver cómo hasta los caballos de los terratenientes vivían mejor. Lideró la insurrección y la llevó hacia el resto del país, teniendo como uno de sus principales logros lo plasmado en la Constitución de 1917. Pero la proclama de “Tierra, Agua y Libertad” que aparecían como derechos humanos en esa constitución fueron desterrados para considerarse garantías individuales, donde que uno debía de buscar asegurarse lo suyo y como siempre, los que tenían más iban a asegurar más para que así muchos no tuvieran nada.El 1 de enero de 1994 entraba en vigencia el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos en territorio mexicano. Carlos Salinas de Gotari fue presidente de 1988 a 1994 y en su campaña se le escuchaba hablar de tierra y libertad, refiriéndose a sí mismo como zapatista, sin embargo sus acciones sólo demostraron un profundo odio hacia Zapata. El Plan Nacional de Desarrollo (1989-1994) le abría paso al TLC introduciendo como objetivos avasallar los derechos laborales en virtud de “la producción y el mercado”, la elaboración de un plan fiscal donde los grandes terratenientes (que ya evadían la gran mayoría de sus impuestos) fueran los únicos beneficiados y la sincronía de los mercados nacionales con el mercado financiero internacional. Eliminando las medidas proteccionistas de este lado del Río Bravo, el patio trasero de los Estados Unidos estaba listo.
Pobre México, ¡tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos!
Pero hubo, en especial, una voz disonante. Luego de diez años de trabajo de hormiga, de crear redes y redes de redes de trabajo entre heterogeneas comunidades indigenas, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional hizo su primera aparición pública esa madrugada, tomando cuatro distintos municipios -que luego se extenderían a siete- en el estado de Chiapas para exigir los derechos que se le habían postergado durante siglos. La primera declaración de la Selva Lacandona expresó la guerra al gobierno de México y la proclama "trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz". La guerrilla duró 12 días, hasta que el presidente Carlos Salinas pidió un alto al fuego para dialogar con los zapatistas. El diálogo duró tres años y el posteriormente presidente Ernesto Zedillo se negó a aceptar las proclamas zapatistas, que en ese entonces impulsaban una modificación a la Constitución. El EZLN volvió a las montañas, y Zedillo los atacó con fuerza paramilitar quienes, por ejemplo, asesinaron a 57 campesinos en la Masacre en el mercado de Ocosingo.El zapatismo empezó desde allí una digna resistencia al neoliberalismo y sus postulados económicos, políticos, sociales y culturales que impactaría no solo en México y América Latina, sino en el mundo entero.Las particularidades culturales y lingüísticas de las comunidades que habían migrado desde todo el territorio mexicano hasta el sur del país serían recuperadas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Los mitos mayas se confundirían con las enseñanzas de una nueva moral revolucionaria, con la sencillez del campesino y sus tradiciones culturales; con su tabaco, con su sol y su trabajo. En medio de tantas particularidades de “un calendario y una geografía específicas” (como explicaba Marcos) la lucha se hacía en nombre de toda la humanidad, de todos los que aún no se habían decidido a luchar y con el objetivo de que todos se animaran a luchar: “en este rincón se usa el plural para todo: sufrimos, morimos, peleamos, resistimos”.
La nueva retórica de la dignidad rebelde
La dignidad rebelde
Desde la Selva de Lacandona, el EZLN y los caracoles zapatistas no sólo gritan ’Aquí estamos’, gritado al oído de una Nación sordomuda por el autoritarismo de arriba, sino también que se miran a sí mismo y dicen ’Esto somos y seguiremos siendo... pero ahora con dignidad, con democracia, con justicia, con libertad’.
Obedecer mandando
Desde los noventa, dentro de los caracoles zapatistas, las decisiones colectivas se dan verdaderamente en colectivo. Campesinos e indígenas forman cuerpos de voceros y delegados que tienen que responderle a los mismos que quienes los eligen, con puestos rotativos donde se van formando en el hacer cotidiano, y cuando termina su ciclo, van de nuevo a cosechar la tierra. Hasta el momento, a la hora de rendir cuentas a sus iguales, no se vislumbrado ningún caso de corrupción en las Juntas de Buen Gobierno Zapatista. Allí manda el pueblo, para el pueblo.
Al lado oscuro de la luna
Son muchas las contradicciones que encontramos en ya 18 años del proceso zapatista. Son muchos los avances pero también muchos los retrocesos de la lucha. Podríamos extendernos aún más pensando los caminos de táctica y estrategia que han decidido tomar los zapatistas, seguramente discutiendo algunos y celebrando otros, pero lo que tenemos que entender es que en ese territorio y en ese calendario específicos los zapatistas fueron y son la voz de los sin voz, frente a los monopolios mediáticos, frente al neoliberalismo y frente a sus vecinos del norte. Ellos siguen ahí, resistiendo y trabajando siempre, al lado oscuro de la luna.
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