20.12.11

19 y 20 de diciembre: mucho más que fechas de calendario. A 10 años de la implosión.

Hay momentos en que el pueblo sintetiza en la acción
los pasajes más significativos de su historia.
Agustín Tosco
Este documento es una búsqueda por decir lo que pensamos de forma colectiva. Lo escribimos porque nos sentimos parte del proceso, tanto de la resistencia al neoliberalismo como de las jornadas del 19 y 20 y de los desafíos que se abrieron a partir de la revuelta.
Porque fuimos y somos protagonistas, a 10 años la mirada retrospectiva se hace obligación. Convocamos a propios y ajenos a recordar para mantener viva la memoria, pero sobre todo a accionar para lograr que los mitos movilizadores que acompañaron las luchas populares, incluidas las jornadas del 19 y 20 sean una inexorable realidad. La invitación está hecha.
Para lograr esto, dividimos el documento en antecedentes sociales, políticos y económicos, e intentamos delimitar la “agenda” que dejó el estallido y observar algunas de esas demandas que se resolvieron de forma total o parcial y cuales todavía son parte de la deuda que esta democracia tiene para con su pueblo.


Antecedentes. O cómo gira la rueda de la historia.
Quitar los escombros, dentro de lo posible; porque también habrá escombros
que nadie podrá quitar del corazón y de la memoria.
Mario Benedetti


Buscar la fecha inicial, desde la cual partir para llegar a los antecedentes del 19 y 20, nos puede llevar a definiciones arbitrarias y no del todo exactas. Puesto que como todo proceso político cultural, las variables y perspectivas que los construyen son múltiples. Estamos convencidos que no existen miradas únicas, ni verdades absolutas. Por lo tanto esto es lo que nosotros entendemos como las principales causas encadenadas y revueltas de lo que nos pasó en aquel diciembre de hace ya 10 años.

Para tratar de construir un relato que explique la dimensión política del estallido del 19 y 20 de diciembre de 2001 es necesario mencionar y tener en cuenta las siguientes características o palabras claves. Crisis de representación política. Crisis económica. Privatizaciones. Movimientos de Derechos Humanos. Resistir en los ’90. Rol de la Clase Trabajadora. Movimiento de Desocupados.
La última dictadura militar no sólo masacró la vida de 30 mil compañeros y compañeras, sino que también vació de contenido ideológico los partidos tradicionales del país. En 1983, con la recuperación del sistema democrático, la UCR le ganó las elecciones al PJ. Sin embargo, la pesada herencia económica que dejó la dictadura militar condicionó fuertemente el intento de recuperar la política como herramienta de transformación, para ser apenas un apéndice del poder económico. Sin embargo, Alfonsín logró sentar a los máximos responsable de la Junta militar frente a la justicia y condenarlos. Aunque, las presiones ejercidas por unas Fuerzas Armadas en retirada pero con poder aún, hicieron dar marcha atrás la condena.
En los años 80, fueron los movimientos por los Derechos Humanos quienes lograron disputarle a los partidos tradicionales un espacio diferente para hacer política. De la ronda de los jueves de las Madres de Plaza de Mayo, pasando por la creación de Abuelas, familiares de detenidos desaparecidos y llegando al surgimiento de la agrupación H.I.J.O.S.[1] a mediados de los ’90, son algunos de los claros ejemplos de que la política estaba en otra parte.
De las consignas de “Aparición con vida” al “Juicio y Castigo”; de las marchas recordando el golpe de Congreso a Plaza de Mayo; de los escraches de la agrupación H.I.J.O.S., se fueron generando diferentes experiencias en la organización popular.
En el plano económico, el modelo neoliberal instaurado a sangre y fuego por la dictadura cívico-militar en 1976 hizo un crack en el modo de acumulación de capital en el país, en el que empezaron a primar la renta especulativa y los mercados financieros.


La hora de la resistencia. Un pueblo que no se da por vencido.
¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!
Fidel Castro
En la década del noventa bajo la presidencia de Carlos Menem (1989-1999) el campo popular argentino debió pasar a la resistencia al régimen. El riojano venía de vencer en la única interna que tuvo el PJ durante toda su historia, a un hombre histórico y fuerte del conurbano de la provincia de Buenos Aires, Antonio Cafiero. Menem asumió el poder cuando Ricardo Alfonsín (1983-1989) quedó cercado por la presión del establishment y los saqueos que se sucedieron en los meses de su gobierno en Rosario, Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires.
Las expectativas sobre la gestión del justicialista generaron sorpresas en propios y extraños. El claro giro conservador-neoliberal que le imprimió a su gestión generó una fuerte decepción entre quienes creyeron que el partido fundado por el propio General Juan D. Perón regresaba al poder para devolver derechos, recuperar lo perdido y encauzar una economía a favor de los sectores populares. Sin embargo, Menem pasó de la “revolución productiva y el salariazo” a la implementación de un feroz plan económico cuya única variable era el ajuste y las privatizaciones.
El plan de “convertibilidad[2]sepultó la hiperinflación, pero el costo social fue muy grave. Sin bien en los primeros años los números macro de la economía le daban un saldo positivo, el costo social fue devastador.
En las elecciones de 1995 Menem vuelve a ser elegido, pero ya en esos años los índices demostraban las consecuencias de “estar en el primer mundo”. La desocupación, la nula producción industrial de origen nacional y la indiscriminada apertura de mercado, generó que el Estado solo se hiciera presente a la hora de reprimir la protesta social.

Los piqueteros. Trabajadores sin trabajo haciendose escuchar.
Entre 1987 y 1997 se llevó adelante la privatización de todas las empresas del Estado. Esta política neoliberal tuvo su correlato social inmediato no solo la desocupación de los miles de trabajadores, sino en la destrucción de los pueblos que centraban su actividad económica alrededor de estas actividades.
Son 75.381 puesto de trabajo los que perdimos entre el 1987 y 1997 de todas las empresas privatizadas[3] Además de la grandísima derrota simbólica y política que implicó para el Estado el remate de estas empresas estratégicas.
Es desde acá, donde podemos comenzar a entender el nacimiento de los cortes de rutas nacionales. En el 1996 se llevó adelante uno de los primeros, fue en Cutral-co y Plaza Huincul, en la provincia de Neuquén. Solo como dato, en Cutral-co las privatizaciones de YPF y Gas del Estado dejaron unos 4.500 despedidos de 33 mil habitantes.
A su vez, comenzaron a gestarse reclamos en Tartagal, Salta y General Mosconi, Chubut, donde a de la privatización de YPF alrededor de 3.500 personas se quedaron sin empleo. Los despedidos y vecinos golpeados por la crisis se sumaron, en mayo de 1997, a la realización de los cortes de ruta para exigir la restitución de los puestos de trabajo y la mejora de las condiciones sociales y económicas. Los cortes de ruta, fueron una de esas expresiones de resistencia desesperada ante la injusticia obscena por parte del Estado.

Movimiento obrero organizado. Trabajadores con trabajo resistiendo al régimen.

En 1992 un grupo de sindicatos (centralmente la Asociación de Trabajadores del Estado y la Confederación de Trabajadores de la Educación) parten de la CGT y conforman la Central de Trabajadores de la Argentina. Uno de los pilares fundamentales de esta organización fue la consigna guía La Fábrica es el barrio. Es la primera experiencia sindical que reconoce como parte orgánica a las organizaciones sociales, en el momento de su conformación, centralmente organizaciones de trabajadores desocupados.”Somos trabajadores todos los que queremos vivir de nuestro trabajo, no solo los que lo tenemos.”
Ya en 1994, en la CGT se constituye un espacio alternativo a la conducción de los “gordos”, el Movimiento de Trabajadores Argentinos, encabezado por el sindicato de Camioneros conducido por Hugo Moyano. Son estas dos experiencias sindicales junto con la Corriente Clasista y Combativa las que organizaron la Marcha Federal que partió desde cuatro columnas que atravesaron el país, Noroeste, Cuyo, la Patagonia y el Litoral hasta llegar a la Plaza de Mayo el 6 de Julio. La marcha reunió a más de 50.000 trabajadores de distintos puntos de la argentina y se convirtió en un hecho político de unidad en la acción.
Es en ese mismo contexto, ya en el `97 se instala como, otra forma de resistencia en la Plaza de los dos Congresos, la histórica Carpa Blanca de los Docentes. Los reclamos eran de aumentos presupuestarios generales para la educación pública, Exigían la derogación de la Ley Federal de Educación, pero también reclamaban por la defensa del mercado interno, políticas productivas y de sustitución de importaciones y el no pago a la Deuda Externa. La carpa estuvo durante 1003 días frente al Congreso Nacional, siendo un punto de referencia de la resistencia en pleno centro porteño. En 1999 se levantó la carpa, después de la promulgación de la Ley de Financiamiento Educativo que garantizaba un fondo salarial de $660 millones de dólares para el area educativa.


El Palacio se mueve.
Un gobierno tomando decisiones encerrado en cuatro paredes, expropiándole
al pueblo su soberanía, es contrarrevolucionario.
Hugo Chávez

Frente a este escenario de mal humor social, en 1997 la UCR empieza a generar puentes de contactos con el Frepaso[4] (Frente País Solidario) y en 1999 fueron juntos a elecciones para vencer a Menem, el hoy actual senador por la Rioja que ya había consultado con sus amigos[5] jueces de la Corte Suprema de Justicia para que permitieran que pueda competir por un tercer mandato consecutivo.
Entonces, Fernando De la Rúa fue candidato a presidente y Carlos Chacho Álvarez, parte del Frente Grande que formaba parte del Frepaso, su vice. Se impusieron por el 49% de los votos frente a la fórmula justicialista Eduardo Duhalde - Palito Ortega. En tanto, Rosa Graciela Fernández Meijide fue candidata a gobernadora por la provincia de Buenos Aires, pero perdió frente al justicialista Carlos Ruckauf.
La sociedad esperaba que la nueva coalición (UCR-Frepaso) pudiera encauzar la grave crisis económica y mejorar el estado de pauperización en el que vivían millones de argentinos. Siete días después de la asunción de De la Rúa, el poder Ejecutivo resuelve reprimir violentamente, durante la madrugada, el corte del puente que une la provincia de Corrientes con la del Chaco[6] a los “autoconvocados”.
A pesar de las expectativas sociales y políticas, el gobierno de la Alianza no cambió el rumbo y respaldo el modelo económico impuesto por Menem. Durante sus dos años de gestión, De la Rúa decidió endurecer la represión sobre los sectores populares. No permitió que la justicia internacional investigue a militares acusados por crímenes de lesa humanidad, se apoyó en el capital financiero, se subordinó a las recetas del FMI, no supo contrarrestar la fuga de capitales, apostó a la reducción del gasto en educación y salud para cumplir con los acreedores externos y nunca pudo ser la conducción política de una Alianza que sólo sirvió para ganar una elección pero que nunca construyó ni articuló con otros sectores para sobrellevar la crisis del 2001 que le puso fin a una etapa política, social y económica del país.
Según un trabajo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) algunos casos emblemáticos sobre el modo en que la reacción estatal se ha desplegado contra este tipo de manifestaciones, han quedado fijados en la conciencia colectiva. Entre ellos, las muertes de Víctor Choque, en la provincia de Tierra del Fuego; Teresa Rodríguez, en Neuquén; Mauro Ojeda y Francisco Escobar, provincia de Corriente; y Aníbal Verón, Carlos Santillán y José Oscar Barrios en la provincia de Salta. Estos casos conforman hoy un conjunto sumamente representativo de la reacción estatal frente a la protesta popular.


Y la calle se organiza. Movimiento Trabajadores Desocupados.
Queremos una Argentina pacífica, poderosa y soberana y una masa
de trabajadores unida y feliz como ninguna en el mundo.
Eva Duarte
Durante el año 2000 la organización de los piqueteros va ganando densidad y surgen los Movimientos de Trabajadores de Desocupados (MTD). En aquel tiempo la Corriente Clasista y Combativa junto al FTV de Luis D Elia tendrán un rol fundamental de resistencia frente al gobierno radical. Durante el 2001 el movimiento piquetero avanza en su organización y discusión sobre su línea política. En las cercanías de los históricos cortes de la ruta 3 en La Matanza, se realizaron dos Asambleas Nacionales del Movimiento de Desocupados que marcaron un antes y un después al interior y exterior del movimiento.


El principio del fin. La crisis política y la respuesta popular.
Un gobierno no cae porque sea malo simplemente, sino porque
hay condiciones que se dan y fuerza organizada para aprovecharlas.
John William Cooke

El 6 de octubre de 2000 el vicepresidente Carlos Chacho Alvarez, presenta su renuncia indeclinable, lo que originó una fuerte crisis política al interior del gobierno. En abril de ese año se había aprobado otro de los paquetes de leyes para la flexibilización laboral, denominada y denunciada por Hugo Moyano como la ”Ley Banelco”.
Acercándonos con la virulencia de la etapa, al 2001, encontramos como experiencias de resistencia y también de organización que dan cuenta de que las jornadas del 19 y del 20 son en parte el resultado de años de búsqueda y de lucha de un pueblo que no se abandonaba a mirar por la ventana como nos mataban los sueños, pero también los hombres y mujeres que hacemos grande a nuestro país. La resistencia se basa en la desesperanza, pero sobre todo en la conciencia colectiva de la necesidad de organizar la rebeldía ante las injusticias de un puñado de hombres que decidieron subsumirnos en la miseria que ofrece el neoliberalismo.
En esa búsqueda que mencionábamos y como intento de sintetizar y de construir una alternativa progresista y de propuestas concretas, es que surge desde una gran cantidad de organizaciones el Frente Nacional contra la Pobreza (FRENAPO). En el armado se destacaron la CTA, la CCC, Alternativa por una República de Iguales, la Federación Agraria Argentina, el Frente para el Cambio, el Polo Social, la Federación Universitaria Argentina, varios organismos de derechos humanos, agrupaciones de izquierda, PyMES, intendentes de distintas regiones del país y cooperativas. Este Frente Social propuso una Consulta Popular sobre estos ejes: Seguro de Empleo y Formación para todo Jefe/Jefa de Hogar desocupado de $380. Una asignación universal de $ 60 por hijo menor de 18 años y una asignación no inferior a la jubilación mínima para los mayores de 60 años (mujeres) y 65 años. La consulta reunió 3 millones de voluntades que asintieron y apoyaron esta propuesta de organización. Experiencia que no pudo, sin embargo, encontrar canales de organización después del estallido.


Del voto bronca al 19 y 20. Que se vayan todos.
¡No necesitamos permiso para ser libres!
Sub Comandante Marcos

El país atravesaba una fuerte crisis de representación política. Los dos partidos más importantes, el PJ y la UCR, habían dejado muy atrás el rol de ser instrumentos políticos de cambio para convertirse en meros espacios burocráticos donde la política se subordinaba a los intereses económicos del capital financiero.
El 14 de octubre de 2001 los argentinos van a las urnas y se produce un hecho histórico en el sistema democrático. Gana el voto bronca.
Si bien la elección la ganó el peronismo, obteniendo más de cinco millones y medio de votos, se impuso en 17 de los 24 distritos del país, mantuvo su mayoría en el Senado y logró la primera minoría en Diputados, todos los diarios del país reflejaron el nuevo fenómeno del voto bronca. Tres millones ochocientos setenta y un mil doscientos once (3.871.211) fueron los ciudadanos que votaron en blanco o impugnaron su voto. En términos de porcentaje equivalió el 20 por ciento de los votos y quedó segundo en todo el país.
La de octubre de 2001 fue la décima elección legislativa desde el regreso de la democracia. Los números indicaron que la suma del voto blanco y nulo casi quintuplicó su porcentaje respecto de la última elección de referencia, la presidencial de 1999. Entonces, apenas superaba el 3 por ciento y esta vez llegó al 15,55 por ciento de los habilitados para votar. En la Capital y la provincia de Santa Fe, el segundo y cuarto distrito electoral respectivamente, superó incluso a la primera fuerza política. Igual que en Río Negro y Tierra del Fuego. En la Ciudad de Buenos Aires, el voto bronca superó el 27 por ciento, sobre algo más del 21 que obtuvo Rodolfo Terragno. En Santa Fe, consiguió su máximo registro de todo el país, con el 40 por ciento, sobre algo más del 35 del candidato a senador justicialista. En otros dos distritos se ubicó como segunda expresión: la provincia de Buenos Aires (también en el Gran Buenos Aires) y Neuquén.


El estallido.
Teniendo siempre como punto de referencia a las masas, que son nuestro principal maestro y juez, lograremos la seguridad, reforzaremos nuestra determinación y avanzaremos hacia la victoria.
Mario R Santucho

Lo sucedido el 19 y 20 de diciembre de 2001 marcó a fuego a una generación de jóvenes que se criaron en democracia pero que no creían en los partidos políticos. La política era asociada a mala palabra y todos los políticos eran iguales. Sin embargo, como se mencionó más arriba en el país fueron surgiendo nuevas experiencias para pensar la política y lo político.
El surgimiento de los movimientos de derechos humanos exigiendo justicia en los ’80 y la resistencia al neoliberalismo económico en los ‘90, donde los desocupados empezaron a organizar la rebeldía y juntos a diferentes expresiones sociales se opusieron a los embates del mercado y el pensamiento único.
En el 2000, la pésima administración de la Alianza no hizo más que aumentar el fuego en una olla cerrada a presión. El día 19, con los primeros saqueos a supermercados -algunos espontáneos, otros organizados- y manifestaciones de desesperanza y hastío de la población se vieron las primeras represiones y desbordes de la policía por intentar “mantener un orden” que ya no era tal. La perdida de orden y de control fue cristalizada con la declaración del Estado de sitio pero la respuesta, como válvula de escape, fue el estallido, fue la revuelta, fue la lucha de un pueblo que esa madrugada no quiso acatar aquella orden y salió a la calle gritando “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”El día 20 de diciembre fue la militancia organizada (pero también desorganizada), fueron los que se quedaron a dormir en la Plaza, fueron las Madres de plaza de Mayo, fueron los piqueteros, los estudiantes y los trabajadores, entre los cuales los precarizados motoqueros fueron la vanguardia de los enfrentamientos con la policía. El pueblo pasó de la resistencia a la ofensiva, el pueblo supo ese día que se puede. Y ante esa ofensiva, el poder político de turno, en retirada, ordenó la sangrienta represión a las múltiples y enfurecidas masas que se manifestaban, no solo en los alrededores de Congreso y Plaza de Mayo, sino también en múltiples puntos del interior del país. El saldo fue de cientos de heridos y detenidos, y de 38 lamentables muertes. *
Una de las tantas consignas de aquellas jornadas fue “piquetes y cacerola la lucha es una sola”. Además, en cada estación de subte de la Ciudad de Buenos Aires nacía una asamblea, en cada barrio del conurbano se pensaba como seguir y qué hacer. Así, la política volvía a recuperar su capacidad de hacer, de creación, de invención y sobre todo de transformación. El pueblo entendió, en aquellos días que los políticos no son la política.


La agenda que se sentía. Lo que logramos. Lo que falta
Nuestra tarea revolucionaria en el día de hoy es no solo pensar
en este presente cargado de amenazas, sino también pensar en el futuro.
Ernesto Che Guevara

Nos interesa delimitar la “agenda” que dejó el estallido y observar algunas de esas demandas que se resolvieron de forma total o parcial y cuales todavía son parte de la deuda que esta democracia tiene para con su pueblo. Tomamos los diferentes reclamos que sectores de la sociedad civil venían realizando o que bien, surgieron en esos calurosos días de diciembre. Es claro que esa agenda no fue unificada, y en la mayoría de los casos ni siquiera explicita.
Para ordenarnos intentamos tomar las que entendemos o más importantes, o bien, más sentidas por el clamor popular.
Justicia
Nos referimos a que la mayoría de la ciudadanía no confiaba en los organismos de la Justicia argentina. No sólo por la “inseguridad” y el reclamo de que los delincuentes entran por una puerta y salen por otra. Sino en cuestiones relacionadas al poder. La sensación de que al ladrón de gallinas se lo juzgaba y se lo sentenciaba, pero al delincuente de guantes blancos, no sólo no se lo perseguía sino que se lo mostraba como icono. El riojano quizás sea la mayor expresión de esa degradación social que impactaba directamente en la mirada de la Justicia.
La renovación de la Corte Suprema de Justicia, que significó la llegada de jueces idóneos y no puestos a dedo, debates que se generaron desde este ámbito y el rol activo en situaciones de importancia social; plasmó parte del cambio que se estaba reclamando.
Las modificaciones en este plano son reales y efectivas, pero no debemos olvidar que a diez años del 2001, hay 38 personas muertas en aquellas jornadas y ningún responsable castigado. Aquí también pedimos justicia por ellos ya que son, como tantos otros casos, impunidades que en democracia no tienen razón de ser.
Derechos Humanos
No hace falta ahondar en lo que implicaba este eje para muchos de aquellos que sentíamos que no sólo nos habían matado 30.000 compañeros, sino que nos imponían la teoría de los dos demonios y el genocidio seguía sin tener juicio y castigo.
El reconocimiento estatal de esta injusta situación, la conversión de los ex-centros clandestinos en sitios para la memoria -la entrega de la ex ESMA es la más recordada-, la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final y la reactivación de los juicios sobre los crímenes de Lesa Humanidad marcaron una nueva etapa en nuestro país.
Queda ampliar el concepto de derechos humanos a la pelea para que los enunciados del artículo 14 bis de la Constitución Nacional sean parte integral de la necesaria reparación histórica.
Deuda externa
Uno de los reclamos más extendidos en muchos de los grupos que fueron parte fundamental de la resistencia fue el no pago de la deuda externa. El endeudamiento generaba una dependencia económica y política a las recetas del establishment.
Si bien se reconoce la totalidad de la deuda, se propuso una quita del 75 % de la deuda. Esto sumado a la renegociación y el pasaje del 6 % el PBI al 2%  invirtiendo esa ecuación con los porcentajes designados a educación; son los avances que se dieron en materia de desendeudamiento.
Iniciativas como la creación del Banco del Sur que debería convertirse en un  instrumento para la generación de créditos no usurarios y de solidaridad económica, son el camino necesario para terminar de una vez por todas con la lógica del sistema financiero ahogando a la política.
Educación
La lucha por la educación pública fue una de las banderas de la resistencia. Y aunque la carpa blanca, las movilizaciones de todos los niveles educativos contra la Ley Federal de Educación y la Ley de Educación Superior quedaron en la memoria histórica de nuestro pueblo mucho se perdió en este terreno. Nos referimos en clave de orientación de la enseñanza y el aprendizaje.
Uno de los momentos más dramáticos de aquellos años fue la evidencia de que la escuela había abandonado su rol pedagógico para ser el comedor y el espacio de contención de los más humildes.
Mucho se ha recuperado en esta materia. Desde la vuelta o incorporación al sistema educativo de miles, pasando por el porcentaje del PBI que se destina y que se traduce en nuevas tecnologías, en construcción de escuelas, secundarias y universidades, y terminando en políticas de Estado que se efectivizan con las leyes de educación nacional y de escuelas técnicas.
Mientras los gurúes del neoliberalismo continúan poniendo el acento en que el mercado puede brindar una educación de calidad, mostrando el desastre que el Gobierno de la Ciudad está haciendo en esta materia como ejemplo a imitar; nosotros seguimos apostando a que en la agenda que se viene esté lo que hoy todavía está pendiente.
No sólo debemos garantizar el acceso, sino también la permanencia de quienes hoy ingresan por primera vez a algunos de los niveles educativos. El perfil del egresado va de la mano con el necesario perfeccionamiento de los educadores y de muchos de los recorridos académicos que no fueron revisados en estos años.
Desde nuestra especificidad, sin lugar a dudas la necesaria implementación de una nueva LES que no sólo apunte a formar los profesionales y cientistas que un modelo productivo industrialista necesita, sino que se religue a la universidad con el destino de su pueblo y haya consejos asesores donde la sociedad civil por medio de sus organizaciones involucrados en las discusiones y acciones de esas altas casas de estudio.
Política Internacional
La alineación carnal con el Imperio, sus gobiernos centrales y sus grupos transnacionales fue moneda corriente durante años.
El pedido de vernos latinoamericanos, dejar de pensarnos con una mirada eurocéntrica se hizo carne en un cambio de actitud hacia los hermanos de nuestro continente. Las crisis de las potencias mundiales y la aparición de gobiernos de izquierda y centroizquierda en la región fueron el contexto necesario e ideal para torcer una larga tradición de sumisión en las relaciones internacionales.
La apuesta a la Unasur y actualmente a la flamante CELAC son el camino correcto. Además de la necesaria integración política y comercial, debemos colocar en la agenda la articulación entre los pueblos de nuestra patria grande. También es central en este momento de reconfiguración de las fuerzas del imperio, trazar las alianzas más amplias posibles con países asiáticos y africanos que también luchan por su segunda y definitiva independencia.
Medios
Los medios también fueron puestos en cuestión durante el estallido. Rápidamente recuperaron su capacidad de construir relato. Las empresas hegemónicas de la palabra tuvieron su primavera kirchnerista y luego del conflicto agrario todo cambió.
Esa voz que  viene desde los años ’60 y que dice que “Es la hora de los pueblos” fue tomada en 2004 por un conjunto de organizaciones de los más variados espacios políticos y culturales para la conformación de la Coalición por la Comunicación Democrática. Nosotros estuvimos ahí. Fueron estas expresiones del campo popular quienes primero tuvimos la fortaleza de construir la unidad en la diversidad y luego colocar el tema en agenda. Pero la visibilización social de poco hubiese servido sin la voluntad política del poder ejecutivo.
La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual representa uno de los mayores desafíos que tiene la democracia representativa, y que se basa en quién habla y quienes somos hablados. Siguiendo a Fidel, se trata de librar la batalla cultural en todos los terrenos. Y siendo plenamente conscientes de que información y conocimiento es poder, vamos por la cristalización de la democratización real y efectiva de esos factores claves para la construcción de una sociedad más igualitaria.
Política
Del “que se vayan todos” al regreso de la política como herramienta de transformación. Mucho hemos recorrido desde aquel grito que demostraba la desconfianza absoluta a “la política”. Los altos niveles de participación en las primarias y las elecciones nacionales del pasado 23 de octubre marcan un cambio en esa deslegitimidad galopante que era moneda corriente. Entendemos que no se trata de asistir a las urnas solamente, sino del crecimiento de organizaciones de todo tipo.
La política se impuso por sobre la economía y marcó desde esa esfera las líneas a desarrollar. Sigue pendiente una reforma profunda en los órganos de decisión tanto de los partidos, como de los movimientos sociales. Ya sea para democratizar la vida interna de esos espacios, como para exigir que ante los temas de interés masivo se implementen instrumentos de democracia participativa como consultas populares.    
Salud
Este es uno de las dimensiones que estuvo en el centro de la crisis, con hospitales desmantelados, sin trabajadores ni insumos, y cientos de hermanos de nuestra patria muriendo.
El reclamo era sencillo; que se vuelva invertir en salud pública, se deje de lado la mirada que trabaja sobre las consecuencias y no sobre las causas, y se avance en un proyecto integral de prevención.
Entendemos que es uno de los lugares donde menos se ha avanzado. Si bien el proceso de reincorporación de una importante masa de trabajadores al mundo formal generó que se amplíen los beneficiarios de las obras sociales y que se han construido centros de salud y hospitales, el problema de la cosmovisión y el alcance real a la población, todavía está pendiente. Sobra con recorrer alguna guardia de un hospital del conurbano para darse cuenta que este debe ser un tema central en la agenda que se viene. 
Trabajo
En el mundo del trabajo notorios cambios han marcado estos últimos diez años. El nuevo rol que asume la política subsumiendo a la economía, dejando atrás un pasado exactamente al revés, es un eje clave para entender lo que pasa hoy. El aliento a la inversión, el rol del Estado en la creación de fuentes de empleos, y las políticas económicas de corte social han generado una reconfiguración en el mundo laboral. Además del reconocimiento de derechos varios, como por ejemplo la recuperación de las paritarias. Los números son elocuentes. Mientras que en el 2001 el porcentaje de gente con empleo era del 18,3%, hoy asistimos a un 43,4% de la población empleada. Y si bien, aún faltan dar grandes pasos para una plena inclusión, no podemos obviar la disminución de la pobreza y la indigencia en nuestros. Este camino, que se debe profundizar, se debe en parte a las políticas de corte social impulsadas desde el poder ejecutivo y también porque luego de más de tres décadas de desindustrialización del país, asistimos a una nueva reindustrialización del país. 

El desafío en adelante es que cada vez más argentinos tengan trabajo digno, erradicar la pobreza y la precarización laboral aún existente. Para ellos es vital el rol del movimiento obrero organizado, que se debe fortalecer y luchar por conquistar más derechos para los trabajadores. El Plan Industrial 2020 y el Plan Estratégico Agroalimentario, con sus limitaciones, se presentan como grandes desafíos, aún incipientes, pero que además de generar fuentes fidedignas de trabajo, también pueden servir como herramientas para limar las desigualdades regionales en términos de desarrollo.

Democracia
Hablamos de democracia, porque la democracia no puede ser otra cosa que el poder en manos del pueblo. Entendemos las contradicciones del momento histórico que atravesamos, las dialéctica de las estructuras que nos permite avanzar, paso a paso, hacia la soberanía política y la independencia económica. Entendemos perfectamente el funcionamiento de las estructuras de poder; no las negamos, y aún así avanzamos sobre ellas. Pero avanzamos para adueñarnos de ellas, para transformarlas y para inventar nuevas estructuras, de naturaleza popular. Es decir, atravesamos un momento donde es vital avanzar desde la coyuntura hacia la estrategia. La síntesis entre dos opuestos, el poder de arriba y el poder de abajo, en un proyecto nacional y popular, no puede sino dirigirse hacia que los de abajo discutan la dirección del poder de arriba.
De la fértil tierra latinoamericana han surgido las semillas de la libertad, de la justicia y de los derechos de los pueblos. Es un debe de la actual Argentina no pensar la participación popular en la toma de decisiones, el acceso al gobierno y cuáles son las reglas que definen la esfera de lo político.

¿La democracia indirecta o representativa, es un instrumento político que contribuye a los cambios estructurales que anhelamos? Sin duda la respuesta es más compleja que la pregunta, pero un modelo jerarquizado, con sus raíces en el pensamiento liberal, sólo contempla una limitada dependencia del elegido con respecto al elector.

Más vale decir que ésta jerarquía no es total, pero lo que señalamos es que si bien las organizaciones populares son hoy el motor de la política, aún no los conductores.


¿Y ahora que pasa, eh?

Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado.
Fidel Castro


A diez años de los históricos hechos del 19 y 20 de diciembre, de la implosión de un modelo neoliberal que mostraba a pasos agigantados su caducidad, hoy nos encontramos con un país que cambió. Obsoletas quedaron, hechos mediante, aquellas aseveraciones de “es todo lo mismo”. Tenemos ante nosotros la oportunidad para todo un campo popular que estuvo durante muchos años a la defensiva, resistiendo embate tras embate, la posibilidad de poder avanzar. Nuestro presente es evidencia de la ruptura entre la resistencia y la supervivencia y los procesos de transformación social. La recuperación de la política como herramienta de transformación y la reivindicación y re significación de la militancia como motor de la política y las transformaciones hacen que hoy, más allá de los números y las estadisticas, de lo que se ha avanzado y de lo que falta, tengamos una chance histórica de dar vuelta la taba. Pero ese es el gran desafío. El campo popular y sus múltiples organizaciones deben estar a la altura de esta situación. Hoy estamos frente a una nueva etapa y vamos a necesitar de la mayor organización, inteligencia y sacrificio para empezar a crecer, a imaginar y a crear una nueva sociedad. El desafío está planteado. Ahora tenemos la responsabilidad como sociedad -y como militantes- de seguir construyendo una patria más libre y más justa.




No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento.
Mario Benedetti.


FUENTES DE CONSULTA
“Ley Banelco”
Renuncia de Carlos Chacho Alvarez



[1] La organización fue fundada en 1995. Sus objetivos son la lucha contra la impunidad, la reconstrucción de la historia de militancia y política de sus padres y del campo popular, la restitución de la identidad de sus hermanos y familiares apropiados, la reivindicación de la lucha de sus padres y sus compañeros y la cárcel efectiva y perpetua para todos los responsables de crímenes de lesa humanidad de la última dictadura y sus cómplices, instigadores y beneficiarios.
[2] El Plan de Convertibilidad se creó para terminar con la inflación y se logró ese objetivo en un corto plazo, pero también contempló la venta de empresas del Estado y la privatización de resortes estratégicos para el desarrollo industrial del país, como fue el caso de Somisa.  
[3] El 24 de Septiembre de 1992, mediante la ley 24.145 se dio por concluida la empresa nacional, YPF. Solo en el año anterior a la privatización quedaron sin trabajo 13.500 trabajadores en todo el país. Además de generar la paralización económica de cientos de poblaciones que vivían de la actividad petrolera.
                
[4] El Frepaso fue una confederación de partidos políticos de Argentina constituida en 1994 por el Frente Grande, el partido País  (Política Abierta para la Integridad Social), la Unidad Socialista integrada por los partidos Socialista popular y Socialista Democrática, y el Partido Demócrata Cristiano. Se disolvió luego de la crisis política de diciembre de 2001.
[5] La complicidad entre los integrantes de la Corte Suprema de Justicia y Carlos Menem es relatada en “Robo para la corona”, uno de los libros emblemáticos de los 90 del periodista Horacio Verbitsky.
[6] En esa jornada del 17 de diciembre de 1999 dos jóvenes perdieron la vida y se registraron más de treinta heridos de distinta consideración al cabo de una dura represión de efectivos de gendarmería que comenzó a la madrugada con el propósito de desalojar a autoconvocados que ocupaban el puente que une Corrientes con el Chaco.

*La sanción de las leyes de Punto Final y Obedencia Debida dictadas por el Alfonsinismo debido a las presiones de varios sectores de las Fuerzas Armadas fueron, en definitiva, un gran paso atrás en cuanto al juicio y castigo a los responsables del mayor genocidio que hubo en nuestro país. Estas leyes fueron derogadas en junio de 2005
http://www.biblioteca.jus.gov.ar/FalloSIMON.html

* El palacio y la calle. Libro de Miguel Bonasso.

* - ACOSTA, Graciela,
- ALMIRÓN, Carlos "Petete",
- ALVAREZ Villalba, Ricardo,
- ARAPI, Ramón Alberto,
- AREDES, Rubén,
- AVACA, Elvira,
- AVILA, Diego
- BENEDETTO, Gustavo Ariel,
- CAMPOS, Walter,
- CÁRDENAS, Jorge,
- DELGADO, Juan,
- ENRIQUEZ, Víctor Ariel,
- FERNÁNDEZ, Luis Alberto,
- FERREIRA, Sergio Miguel,
- FLORES, Julio Hernán, 
- GARCÍA, Yanina,
- GRAMAJO, Roberto Agustín, 
- GUÍAS, Pablo Marcelo,
- ITURAIN,
- LEGEMBRE, Cristian,
- LEPRATTI, Claudio "Pocho",
- MÁRQUEZ, Alberto, 57 años
- MORENO, David Ernesto,
- PACINI, Miguel, 
- PANIAGUA, Rosa Eloísa,
- PEDERNERA, Sergio, 
- PEREYRA, Rubén, 20 años
- RAMÍREZ, Damián Vicente,
- RIOS, Sandra
- RIVA, Gastón Marcelo,
- RODRÍGUEZ, José Daniel
- ROSALES, Mariela,
- SALAS, Ariel Maximiliano,
- SPINELLI, Carlos Manuel,
- TORRES, Juan Alberto,
- VEGA, José,
- VILLALBA, Ricardo,







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